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19.11.2013 22:51

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       En los días que siguieron hubo más contactos, en varios de ellos se nos anuncia algo que no lográbamos entender del todo. En uno de estos, el ángel le habla a mi hermano menor, cuando este le está comenzando a contar sobre la experiencia de las luces que habíamos visto en Pampa Perdiz, no alcanza a terminar su pregunta y el ángel le responde:                             
                                          
 R: Nosotros vimos unas luces...  
 
Angel: “Osiris Set Sirio Ra... Maestros grandes habéis visto... ¿Por qué no los habéis seguido llamando?”
 
R: Es que me alejé un poco de hacer estas cosas...
 
A: Hijo... os conozco... es bueno pensarlo de tu boca... 12 en 20 más 12... Mostradme vuestra mano... debéis saber, que es porque está abierta y no es así si la empuñáis... 12 en 20 veréis grandes cosas no os asustéis y veréis grandes cosas… 
 
Claro que pude comprender a qué se refería con aquello de “no asustarse”, si ya me había pasado algo parecido en aquel viaje al interior  de la ciudad junto a mi hermano menor. Por esto “ellos” lo mencionaban.
  
Quiero ahondar en este tema por lo especial del anuncio hecho por el ángel, pues estos números los habían dado en un contacto anterior que transcribo a continuación. Con mi hermano, esa misma tarde habíamos comentado sobre esto, deduciendo que podía ser una fecha de algo que ocurriría y nos pusimos de acuerdo ambos de que si se presentaba la oportunidad de otro contacto haríamos preguntas para confirmar lo que pensábamos. Todo esto lo deducíamos por conversaciones que habíamos tenido tiempo antes con nuestro amigo Luís, él nos había hablado de esa ciudad bajo la tierra. Lo que sacamos en conclusión aquella tarde era que los ángeles nos estaban haciendo una invitación para encontrarnos en cierto lugar al interior de nuestra ciudad, y que esos números eran una fecha que había que descifrar. Con este pensamiento las preguntas que siguieron en este contacto serían para confirmar y esto es lo que nos indicaron:
 
R: ¿No todos están preparados para ver?
 
Á: “No hijo... no todos están preparados para ver... Jesús dio su vida por vosotros... EL IMPERIO CATÓLICO OCULTA GRANDES VERDADES  PARA TODA LA HUMANIDAD... será informando por su propio líder... todo ojo le verá... más... despreciado de la boca de nuestro Señor es... 
El aceite no puede estar con el agua... la oliva y su fruto precioso es...
Veréis 12 en 20 más 12... No os asustéis... que vuestro corazón esté con vuestras mentes...”   
 
R: ¿Diciembre es 12?
 
Á: ¡Ves que entendéis! ¿Os guiáis por mes? Hijo... no hay tiempo vos manejáis el tiempo...
 
Luego de recibir esta respuesta, nos miramos con mi hermano y sonreímos, pues sentimos que algo se nos estaba confirmando sutilmente. Más adelante en este mismo contacto, mientras el ángel se dirige a otra persona vuelve a anunciar algo al respecto y seguido de este anuncio, le pregunto algo más para despejar dudas.
 
Á:”Podéis preguntar como tu mujer ha preguntado... porque a pesar de tus dudas aun así a todos os digo que debéis enfrentar al mundo con dudas en tu corazón... no os presentéis como cordero a este mundo porque pereceréis... sed guerreros de Dios... pero no sustentéis la maldad de quienes os rodean... Vuestra fe debe crecer más aun... Os diré... ¡12 en 20 y 7 veréis!”
 
P: ¿Mi corazón está bien para ir  a la altura?
 
Á: “120 pulsaciones en 60 variando de una a una... bien para tu ciencia... ¡Que hermoso es... la miel brota! Así debéis ser vosotros.... Purificad esta enseñanza y repartid la enseñanza...”
 
Con esta respuesta nos dimos por confirmados, pues aquí el ángel me sitúa en el lugar en altura que ya conocía y en el cual años atrás había sufrido un pequeño problema al corazón, pero nada grave. Solo quería saber que esta vez cuando fuera estaría bien.
En este mismo contacto fue que le pregunté al ángel sobre la transmutación y en otro sobre el significado de “ashram” y sobre lo que me ocurrió en Antofagasta la noche que recibí la visita de aquellos dos seres. 
        
P: ¿Qué es la transmutación?
 
A: “Tu boca habla grandes palabras... ¿Podéis pensar como el aire siendo vuestra carne desechada? Más allá de tus nueve viajes hay otro mundo... podréis representar parte de ello... podéis desplazar la energía a vuestro antojo... pensad y lograréis lo que pensáis...”
 
P: Tuve una visita una noche en mi dormitorio cuando estaba en Antofagasta...
 
Á: “Visitantes... forkam... urkam... -  habla korania- podréis comprender muchas cosas hija... come la miel de a poco”
 
P: ¿Qué es un ashram?
 
Á: “Hija... ¿Acaso no habéis entendido? ¿Qué es para vos en vuestro corazón? Caminos... puertas... salidas... Hija... todas estas son tu respuestas en un solo punto energético”
 
Para mi quedaba claro que nuestro hogar se había convertido en un “ashram”, como llaman en oriente, un lugar limpio de contacto con seres enviados de Dios. Los llamados ángeles, o mensajeros. Cosa que llegó a ser oído por algún medio de comunicación en más de una ocasión, lo cual provocó la visita de un canal de TV a nuestro hogar para realizar un reportaje al respecto. Comenzaba a comprender mejor a mi amigo el profesor Luís y toda aquella preparación e instrucción que nos brindó.
    
Otro contacto, en días posteriores nos deja aun más claro lo que ya entendíamos como fecha para encontrarnos con los ángeles.
 
P: Nos puede repetir... ¿Cuándo es que vamos a ver siete?
 
Á: “Vos no habéis escuchados estas cosas... – refiriéndose a que no había estado presente en el contacto en que dieran esta fecha y aun así tenía esta información.
 
R: No
 
Á: “Más las sabéis... ¿Es acaso así como se entrega la palabra del Hijo del Hombre?  – Este fue un claro tirón de orejas para nosotros por no haber dominado la lengua en esta secreta invitación y ahora todos querían ir a ese posible encuentro - Os diré que veréis 7... en 12 en 20 para grandes conocimientos”
 
P: ¿Esto solo lo verán todos aquellos que crean y tengan fe?
 
Á: “Dios entrega el mensaje a cada cual que entregue su vibración... mantened abiertas las puertas... no sea que Él golpee y no se abran... “Como ladrón en la noche” No sea que os pille durmiendo... No fallezcáis hijos... manteneos firmes”
 
Qué más claro podía estar ya, lo lamentable es que no todos lo entendían así y por esto hubo disensiones. Unos decían que no era necesario ir a ninguna parte para ver, pues ocurriría en cualquier lugar, otros nos manteníamos firmes en la convicción de que debíamos ir a aquel lugar. Así fue que, a pesar de no haber acuerdo entre todos se organizó una salida para la noche del 19 de diciembre y partimos junto a nuestro amigo Claudio hacia las montañas, hacia ese lugar desconocido hasta ese entonces para nosotros. Viajamos de noche con dirección a un pueblito que por razones obvias no nombraré, para que no se transforme en lugar de adoración como “ellos” nos advirtieron alguna vez. 
Como antes escribí, esta fecha 12 en 20, tuvo en dos ocasiones una cifra más, en que anunciaron 12 en 20 más 12, este “más 12” no lo entendíamos, pero no tardaríamos en comprender, pues estaba íntimamente relacionada con la partida de nuestro padre, eran los 12 meses más, sí, un año más de vida, que se le habían concedido desde el cielo a mi padre, los cuales se cumplieron al pie de la letra. 
Cuando íbamos en viaje, casi por llegar ya al lugar de destino recibimos otra confirmación y esta fue que, mientras se iba en el vehículo, nuestro amigo Claudio por unos minutos dejó de hablar y cerró sus ojos, en ese instante mi hermano le habla, llamándolo por su nombre, pero este no respondía. Como notamos que ya no era Claudio y estaban los ángeles en él, mi hermano le dice: ¿Irenko? Ahí sí lo miró, y como mi hermano le sonrió el ángel le correspondió con un mismo gesto. Seguido de esto mira hacia el cielo pero con sus ojos cerrados, en dirección a las Pléyades, que por eso días de diciembre estaban en lo alto del cielo. Siguió así por varios minutos hasta que abrió los ojos y regresó Claudio sin recordar nada, así es que se lo contamos. 
Para mí eso fue un “Van bien, sigan”
Al rato llegamos a una gran quebrada en donde el camino comenzaba a bajar, seguimos por este camino de tierra, pero no había ningún letrero que indicara dónde estaba el poblado. Decidimos seguir bajando, en un instante vimos que el camino se bifurcaba, y optamos por el que seguía en bajada hasta que llegamos al centro de la quebrada. Nos detuvimos y bajamos, recuerdo que Claudio insistió tres veces que nos quedáramos allí a pasar la noche, ya que, no se veían luces de pueblo alguno, solo los resplandores que provenían de las mineras cercanas. De las siete personas que habíamos, solo tres estaban de acuerdo en quedarse, otros querían regresar hasta la bifurcación y tomar el camino del alto para seguir buscando y lamentablemente se tomó esa opción. Comenzó la subida, hasta que llegamos a la bifurcación y tomamos otro sendero de tierra por donde fuimos a parar a la cima de un cerro en donde el sendero concluía y se cubría de la llamada “chusca” que es un polvo tan fino como talco y que al caminar en él se hunden los pies, peor aun el vehículo. Y, para colmo el vehículo se detuvo, sencillamente no funcionó más, y fue por una falla de batería. Ahí estábamos, a la deriva, botados en plena pre-cordillera de Los Andes, en la cima de un cerro, con una “pana” de batería, sin conocer el lugar exacto en dónde nos encontrábamos y en plena oscuridad. Bajamos del vehículo a explorar el lugar y nos dimos cuenta que, hacia el norte, hacia el sur y hacia el oeste limitábamos con pequeñas pero profundas quebradas. A pesar de todo, nuestro ánimo no decayó y comenzamos a tratar de hacer funcionar el auto, fue divertido y nos reímos harto en cada intento, pues pensamos en que con fe lo lograríamos, el más entusiasta en esto fue el Claudio, pero nos dimos cuenta que... ¡nos faltaba mucha fe!. Luego, decidimos que no había otra alternativa que pasar la noche allí. 
En un momento, Claudio se fue junto a un amigo a conocer la quebrada, al rato  después, llega el amigo y nos dice algo alarmado, que no sabe dónde se metió Claudio, que se le ha perdido; nos contó que iba a unos pasos de distancia tras él y que cuando comenzó a bajar por la quebrada lo invitó a él también pero que por lo resbaloso del lugar no lo quiso seguir y que lo llamó varias veces, pero al parecer ya no era solo Claudio. Algunos decidieron separarse e ir a buscarlo. Cuando regresaron de la búsqueda nos contaron que habían hallado unas huellas marcadas en la tierra, eran pasos que llegaban hasta cierto lugar y se detenían allí como dando vueltas en círculo, pero en el mismo lugar. Estábamos perplejos, no sabíamos dónde estaba, lo llamamos varias veces, pero nada. Decidimos esperar luego de concluir que donde estuviese estaría muy bien acompañado. 
Pasó como una hora aproximadamente. En ese lapso de tiempo miramos el cielo algunos y mi hermano menor se acostó dentro del vehículo. Hasta que alguien del grupo divisó a Claudio en la oscuridad, venía caminando y en dirección a la carpa que habíamos armado; le hablábamos pero no respondía e iba con los ojos cerrados. Entró en la carpa y se tendió boca abajo en ella, nos metimos todos rodeándolo para ver si nos hablaba algo ahora. Uno de mis hermanos le dice:
 
E: Claudio... ¿Dónde estabas?
 
C: ¡Fui abajo..! – se notaba claramente sorprendido de haber visto algo que lo impactó. Y seguía medio dormido como en transe.
 
E: ¿Dónde fuiste?
 
C: ¡Estuve en la ciudad... debajo de la tierra!
 
E: ¿Estuviste en la ciudad? – se nos abrieron como huevos fritos los ojos del asombro – Y... ¿Cómo entraste?
 
C: ¡La tierra se abre en todos lados!
 
Hasta este punto habla Claudio, pero cuando quisimos indagar más sobre la entrada a esa ciudad, entra  la vos del ángel:
 
Á: ¿Por qué os habéis movido del primer punto? – se refiere al lugar en que Claudio nos propuso acampar.
 
Nadie respondió, pero alguien le preguntó intuyendo que era Irenko:
 
P: Irenko ¿A dónde iba Claudio? ¿Por qué se fue caminando solo?
 
Irenko: “Vosotros también debéis buscar el camino”
 
R: Se nos quedó en pana el vehículo... – dijo, algo en tono de lamento.
 
Irenko: “Vuestro carro... artefactos hechos por la mano del hombre... campos magnéticos... vos y vuestra hermana habéis sido instruidos sobre estos lugares... ¡En el nombre del Señor podéis hacer grandes cosas!”- nos anima a realizar por fe la reparación del auto.