BUSCANDO LA MEJOR POSICIÓN, VIAJE EN ESENCIA

20.11.2013 16:22

 

BUSCANDO  LA  MEJOR  POSICIÓN

 
       Casi todas las semanas, me reunía con Luis para charlar de cosas muy interesantes, y además para programar actividades con nuestro grupo scout. Él era una persona muy ocupada y solicitada en el medio en que trabajaba, sobre todo por sus alumnos, así es que, se le ocurrió formar este grupo de jóvenes scout para orientar a muchos de sus propios alumnos, pues solía decirme que eran estos jóvenes muy importantes en el futuro. Sin embargo, paralelo a este trabajo que hacíamos, seguíamos practicando los viajes en esencia y fue este un período bien intenso en estas prácticas. Jamás pensé que a él le quedara tan poco tiempo como ya lo mencioné en mi otro escrito (Un grano de arena en el mar). Un día cualquiera, del año 2001 le manifesté estar contenta y muy pero muy agradecida con él y por todo lo aprendido. Por aquellos días, nosotros, nuestra familia ya estaba en comunicación con los ángeles, es por esto que, al oír sus palabras me entristecí, pues dijo que su trabajo con nosotros como familia había concluido, que en adelante quedaríamos en comunicación directa con el cielo. Me entristecí porque intuí que pronto nos dejaría. En noviembre del mismo año falleció.
 
       Jamás dudé, de que realmente ahora estábamos en comunicación directa con el cielo a través de sus mensajeros los ángeles, “de ahora en adelante estarán recibiendo caricias celestiales” fueron las palabras de mi amigo. Nunca olvidaré estas palabras porque meses más tarde fueron los mismos ángeles quienes reafirmaron sus palabras mencionando “recibís caricias celestiales”                            
       Si antes me sentía feliz cuando practicaba con mi amigo estas salidas en esencia, como me sentiría ahora, siendo orientada por los mismos ángeles. Comencé leyendo mucho la Biblia, pues fue una de las primeras instrucciones recibidas por parte de los ángeles y esta vez con mayor razón quería ser una alumna atenta, pues estábamos ante el cielo. 
       La lectura de temas espirituales, me permitió descubrir una forma de concentración especial que facilitaba mi relajación total. Con el tiempo, también descubrí que había una hora específica en que mi cuerpo estaba bien descansado, en que podía desprenderse fácilmente del físico y esto ocurría muy temprano por las mañanas después de leer un poco o escuchar música relajante. Es importante hacernos de un ambiente ideal, nuestra habitación por ejemplo, y mantener el lugar limpio y en armonía, un lugar en que percibamos limpias vibraciones, en donde no nos perturbará ningún ruido. Debemos hacer nuestro propio ambiente para ello. En un comienzo ayudará mucho el dormir solos, ya con el tiempo y la práctica esto se podrá manejar y los ronquidos o movimientos del que duerme junto a nosotros se podrán hacer casi imperceptibles. 
        Quiero recalcar que, me baso solo en lo experimentado y que para cada persona podrá ser una experiencia diferente pero siento que hay cosas que son muy básicas para poder comenzar estas prácticas. Una de ellas y que considero muy importante es la posición en que nos acostamos, debemos descubrir cuál es nuestra mejor posición al querer lograr desprendernos. Por ejemplo, supongamos que nos acostamos de espaldas, debemos revisar que nuestro cuerpo esté realmente cómodo, sin tensiones en los músculos, los brazos y manos en los costados y no en el pecho pues podrían ejercer presión en nuestro corazón y hacernos regresar al cuerpo.
 
Las piernas pueden estar ligeramente separadas, con esto evitaremos el entumecimiento. La cabeza levemente hacia un costado para evitar ahogarnos con saliva y toser debiendo postergar así para otro día la práctica. Quizás muchas personas habrán percibido que al ir a dormir les saltaba el cuerpo o las extremidades, una de las razones es justamente que percibieron el momento en que el alma se desprendía en su viaje a lo que llamamos el sueño, creyendo así que íbamos en caída libre y despertándonos sobresaltados.
 
Pero, si logramos ser más concientes, con práctica podremos recordar todo lo visto fuera del envoltorio físico y recordar todo lo que el espíritu nos quiere mostrar, pues podría ser algún acontecimiento importantísimo para nuestro futuro cercano o quizá lejano. También, se nos podría estar mostrando un error que cometimos en una existencia pasada, para evitar cometerlo nuevamente en este presente. 
 
        Una de las cosas que quizás costará un poquito más es el aquietar la mente, pero para ello es importante antes relajar totalmente el rostro, en un comienzo cometemos el error de que oímos la palabra “concentración” y como que automáticamente fruncimos el ceño y forzamos la vista como queriendo ver a través de los párpados, esto no nos ayudará, muy por el contrario nos agotará. Solo hay que relajar todos los músculos faciales. Y, a continuación olvidarnos de todo lo que nos preocupa, en esto ayudará mucho la música de relajación suave y baja. Es cosa de ser constantes en la práctica, si es posible a diario dedicar unas horas a estos ejercicios sencillos y así, lograr que el cuerpo se vaya acostumbrando a aquella disciplina diaria, con el tiempo se irá transformando en una necesidad importantísima para el espíritu por los logros obtenidos que serán los premios a la dedicación y puede ser que, en un futuro nos sea permitido ayudar a aquellos que amas, aquellos que realmente de corazón y por sed en su espíritu quieren aprender de estas cosas. El espíritu siempre sabrá a quién compartir de las valiosas perlas del cielo.