LA VISITA DE UN ÁNGEL, Viaje en Escencia

20.11.2013 16:23

 

LA  VISITA  DE  UN  ÁNGEL

       Con el pasar del tiempo, me hice una adicta a la lectura de la Biblia, sintiendo un respeto y admiración enorme hacia cada uno de los personajes que, con sus experiencias de vida, nos habían dejado un legado invaluable. Más ahora con el conocimiento fresco del famoso Código de la Biblia, del cual, me había ya interiorizado algo, no me cabía la menor duda pues cada vez que leía sus páginas, pasaba algo en mi interior, comencé a descubrir el despertar de recuerdos pasados y futuros, como si se activara alguna especie de “bobina” en mi espíritu que permitía ver las cosas con más claridad. Y, por supuesto recordaba también las palabras del ángel que nos decía: “Debéis leer la Pauta de Vida… que no sea una página al día”. Claro que sí, en uno de aquellos tantos contactos de comunicación con los ángeles a través de nuestro amigo Claudio Pastén, ellos nos habían indicado estas cosas cuando uno de nosotros había preguntado si eran válidas aún las escrituras de la Biblia,  a pesar de haber sido manipulada y mutilada la palabra en ella, a lo cual nos respondieron corrigiendo el nombre y con mucho respeto:
 
“Escrituras Sagradas… Debéis leer la Pauta de Vida… que no sea una página al día”
       Con esas palabras, provenientes de la voz de un ser espiritual tan elevado, que está siendo por alguna razón importante, enviado justo en este tiempo convulsionado, es pues de poner real atención y obediencia a estos consejos.
        Tal fue la compañía que llegamos a sentir de los ángeles que ya no solo sabíamos de sus presencias a través de Claudio, sino también porque habían ocasiones en que habías estado leyendo algún pasaje de la Biblia en algún momento del día, tratando de comprender además, y llegado el momento de un nuevo contacto de conversación con  “ellos” nos hacían alusión al pasaje leído y su real significado. Por ejemplo, una tarde leía algo de la Biblia en que se mencionaba un lugar llamado “Tarsis” me devanaba los sesos tratando de descubrir si era un lugar real o ficticio de aquel tiempo. No tardó en llegar la respuesta y fue esa misma tarde en un nuevo contacto, en que me aluden sobre esta inquietud y sin siquiera yo preguntarles algo sobre el tema, solo me dicen: 
 
“De lo que habéis leído… el lugar llamado Tarsis”
 
        Por supuesto que me sentía observada y en maravillosa compañía, tal como un niño pequeño cuando trata de portarse con la mayor de las obediencias ante un ser que admira, del cual se encariña y toma como patrón a seguir. Esto motivó más aún mi dedicación al estudio “Debéis escudriñar las escrituras” estas palabras hacían eco en mi interior y daban fuerza a mi decisión de querer saber más y más, y para ello pondría absolutamente todo de mi parte.
        Más tarde nos explicarían con estas palabras “La gran Tarsis cubierta por las aguas” la cual, sería la famosa Atlántida tan cuestionada en la actualidad por su real   existencia. Descubrimos con ayuda además que, los nombres que se mencionan en algunos libros de los profetas y en Apocalipsis, se mencionan manteniendo los nombres de origen de los lugares para acontecimientos futuros en estos, lugares que en la actualidad han cambiado de nombre pero en la profecía se mantienen para la descendencia que de allí proviene. 
 
   Crecía en mi interior entonces el deseo de ver un ángel, lo pedía cada cierto tiempo y con la certeza ahora de que sí era escuchada en cada una de mis oraciones. Pero, también recordaba que los ángeles habían referido ya algo al respecto de esta petición con estas palabras:
 
“Si tus ojos ven tu corazón no verá” o, “Por qué debéis ser tan físicos…” o, “Debéis pasar de una fe física a una espiritual”
         Todas estas palabras tenían ahora mucho más sentido para mí y era muy cierto, el ser humano en su mayoría siempre pide “ver” y “tocar” con sus sentidos físicos para creer. “Debéis cerrar vuestros ojos y veréis más allá”. Cómo explicar a un ser físico que, cerrando sus ojos podría ver más allá, por supuesto que era de reflexionar sobre el tema y descubrir la sabiduría que encerraban estas palabras. Uf!, definitivamente había que desempolvar cada rincón del mecanismo que hacía funcionar tan lentamente nuestros sesos y hacer “doble click”, para lograr acelerar la frecuencia y poder alcanzar al menos el eco de la enseñanza que estábamos comenzando a recibir. Sí, había que activar la bobina pronto y con ayuda.
         No niego que me costó resignarme a la posibilidad de no ver nunca a un ángel con mis ojos físicos, tampoco niego que sería un regalo maravilloso y agradecido si así se concedía, pero aprendí que sin afanarse los regalos llegan cuando menos lo pensaste y de esto trata lo que comparto a continuación.
 
         Por aquellos días del año 2003 viví una situación que me preocupó bastante. Se trataba de un amigo muy pero muy amado por mi, quien estaba pasando por una situación difícil. Jamás había puesto atención a la llamada “crisis de pánico” hasta ese entonces que la vivencié en un ser amado. Mi amigo, llevaba algún tiempo en tratamiento con medicamentos para dormir, pero estos provocaban una calma y tranquilidad temporales que como resultado solo le hacían depender de aquellos. En un período en que se agudizó este estado en él, solía acompañarlo a la hora de ir a dormir momento en el que, después de horas de ver televisión alcanzaba el sueño.
Lo cuidaba como a un pequeñito, solo velaba por su sueño y hasta no verlo en paz y dormido, yo no me dormía. Una noche estábamos viendo televisión y lo noté muy inquieto, estaba cansado de sentirse así y me lo hizo saber antes de dormir. Oré tanto esa noche pidiéndole a Dios que lo ayudara y sanara. Cuando logró el sueño, le hice cariño y lo cobijé en mi pecho. Miré a través de la ventana de la habitación y noté que estaba amaneciendo, luego de un tiempo me dormí tranquila. Sentí entonces que me desprendía de mi cuerpo físico, el cual pude ver que dormía en la misma posición.
Me sentí como jalada delicadamente hacia fuera por “algo” o “alguien”, floté por la habitación suavemente en dirección a la ventana y miré hacia fuera, de pronto me siento observada y giro mi cabeza en dirección a la cama y quedé con la boca abierta de la emoción e impresión, ahí, parado junto a la cama había un ser precioso, jamás en mi vida había visto un ser tan bello, es que no hablo solo de belleza externa, sino de sus ojos, su mirada, jamás he vuelto a ver mirada semejante aquí en la Tierra.
Noté en su mirada que sentía mucho amor por nosotros como seres humanos, esos ojos eran de un turquesa azulado cristalino precioso y mi espíritu sintió la inmensa ternura que ese ser sentía por nosotros, en segundos esa mirada me transmitió paz, ternura, compasión, tranquilidad y amor, un amor que en este cuerpo físico es raro experimentar simplemente porque no cabrías en ti mismo, es que ahora comprendo por qué debía ser fuera del cuerpo esta experiencia, solo con la vista espiritual se pueden percibir estas maravillas.
Yo, seguía pegada en sus ojos - embobada sería la palabra correcta – es que era para enamorarse de él, como el “amor a primera vista” como se suele decir. 
 
       Pude notar que leía mi pensar y sentir porque me sonrió y luego bajó la mirada dirigiéndola hacia el cuerpo de mi amigo que dormía con una leve sonrisa asomada. Ahí, recién puse atención en lo que este divino ser hacía y me estaba permitiendo verlo. Ponía sus manos suspendidas a unos diez centímetros sobre el cuerpo de mi amigo, desplazándolas desde el vientre, pasando por el corazón, luego el cuello y por último la cabeza, lo hacía como en las terapias de Reiki. De vez en cuando, levantó su vista para observarme sonriendo bondadosamente. Yo continuaba boquiabierta y no pude aguantar y tuve que preguntarle:
 
Paola: ¿Quién eres?                   
    
Ángel: Miguel… - respondió sonriendo mientras seguía paseando sus manos de arriba abajo tal como al comienzo, parecido a la terapia Reiki.
 
Paola: No… pero…  ¿Cuál es tu nombre verdadero? – quería saber esto porque en los contactos, los ángeles nos habían manifestado que los nombres Gabriel, Miguel, Uriel y de tantos otros eran solo los nombres con que los conocíamos para la Tierra, pues ellos tenían otros nombres en el cielo.
 
Ángel: Isael… - me respondió sonriendo un poquito más, creo que fue por lo curiosa y ansiosa que fui en mi pregunta. Es que estaba muy emocionada y era tan hermoso ese ángel que sentí que me sonrojé, porque recuerdo que pensé:
 
Paola: ¡Oh, que liiiiindoooo! - en realidad era para enamorarse. Tan terrenales que somos para pensar, a veces, ante estas vivencias.  
 
       Debo haber estado preguntando mucho más de lo que debía saber, pues sentí un jalón desde mi cuerpo y en instantes estuve “dentro del acuario otra vez”.
       Al volver al cuerpo, cuando uno ha estado muy conciente fuera de él, casi siempre despertamos sin sueño, he igual de concientes, se podría comparar con la acción de vestirse, regresamos con el recuerdo muy fresco y claro de lo visto y oído y esto se agudiza más aún en presencia de un ángel, cuando el cielo permite por algún motivo superior que así sea, la experiencia se recordará con colores vivos, aromas definidos y sentimientos profundos de lo vivenciado.
       Cuando abrí los ojos, lo primero que hice fue mirar a mi lado en la cama y notar algo en mi amigo. Estaba profundamente dormido y su rostro denotaba placidez en su sueño. Noté que, había amanecido ya. Esperé entonces a que mi amigo despertara. Mientras, repasé una y otra vez las imágenes y las palabras para así no perder ningún detalle. Luego de un tiempo, noté que él se movía y comenzaba a despertar lentamente, giró la cabeza hacia su costado izquierdo y sonrió en un gesto de saludo a la vez que se iba levantando, me dijo que iba al baño. Esperé unos instantes, y cuando salió le pregunté cómo se sentía, a lo que respondió que estaba bien. Quise saber más, así es que, comencé por preguntarle:
 
Paola: ¿Cómo te sientes hoy?
 
Edu: Me siento bien, estoy tranquilo… y sabes qué… hoy no tomaré ningún remedio – dijo muy convencido.
 
Paola:  Que bueno… me alegra oírte hablar así… ¿En serio te siente bien? 
 
Edu: No sé pero… esta mañana sentí una cosa súper rica… Como una energía rica en todo el cuerpo y todavía la siento… - en su expresión proyectaba mucha paz y hasta lo sentí feliz.
        
        Fue solo entonces, al oír sus palabras que comencé a relatarle lo sucedido, se emocionó muchísimo y entendía ahora el por qué de lo que sentía, incluso al punto de reafirmarme que había sentido como un baño de energía muy rica y agradable. 
Este hecho, sin duda ayudó muchísimo a mi amigo pues, volvió a ser el hombre seguro de sí mismo y jovial que yo conocí. 
        La experiencia fue maravillosa en sí misma y de mucho crecimiento, además reafirmaba para mí, lo real que son las cosas del espíritu, mucho más reales que el “sueño” en que vivimos adormecidos. Comencé en adelante a asumir el verdadero significado de vivir en dos planos, y comprendí más aún los anuncios que me hicieran los ángeles tiempo antes en un contacto: 
 
“Viajes… conoceréis visiones ocultas… podréis ver y meditar… no os afanéis en hacer proezas… si pensáis que algo es imposible lo hacéis imposible… si pensáis pues que es posible vuestro propósito… ya lo es porque lo habéis pensado”
 
“Tu boca habla grandes palabras… podéis pensar como el aire siendo vuestra carne desechada… más allá de tus nueve viajes hay otro mundo podréis representar parte de ello… vosotros trabajáis bajo elementales frecuencias que vuestra genética despierta… podéis desplazar la energía a vuestro antojo… pensad y lograréis lo que pensáis”
 
       Así es, eran los viajes en esencia, a eso se referían con este último mensaje. Y, ciertamente así estaba ocurriendo, todo se cumplía al pie de la letra. Con mi amigo, teníamos muy buena relación y tiempo antes ya habíamos tenido la experiencia de encontrarnos fuera del cuerpo y luego recordar algunos detalles. Bueno, cuando hay muy buena relación de amistad y amor hacia una persona esto facilitará muchísimo las cosas.
      El amor, es una vibración muy poderosa y la llave para abrir las infinitas puertas de las maravillas creadas por nuestro Padre Celestial.